Se conoce como Ready-made a la expresión artística más característica del dadaismo, que trata de transformar objetos de uso cotidiano en obras de arte sin modificar su aspecto externo siendo su principal objetivo generar una sensación de absurdo y de sorpresa, tratando de este modo, socavar todo concepto artístico tradicional.
Historia del concepto.
La palabra fue invención de Duchamp. El primer objeto completamente hecho, la rueda de bicicleta, fue montado por Duchamp en París en 1913 mientras que la expresión “ready-made” no se impuso en él sino hasta 1915, en Nueva York.
En el intervalo, Duchamp había producido varios ready-made:
- Farmacia, cromo muy ligeramente modificado, adquirido en un negocio de accesorios para artistas.
- Portabotellas, adquirido en el Bazar del Hôtel de Ville, con una inscripción agregada de la que Duchamp no se podrá acordar cuando el objeto se perdió en el transcurso de una mudanza.
- La pala para la nieve, intitulada In Advance of the broken Arm. Manifestación perfecta del no-arte, según el mismo Duchamp, basada en la indiferencia visual, al mismo tiempo en ausencia total del buen o mal gusto.
Otros conceptos
El concepto " readymade" se basa en sacar un objeto del contexto que le es habitual y en el que realiza una función práctica , situándolo en una dimensión en la que desaparece lo utilitario para ser absolutamente estético. Lo que determina este valor estético es una actitud distinta ante la realidad y sobre todo, una mirada inteligente que reside en el creador de un ready made
Palabras de Duchamp
En 1913 tuve la felíz idea de fijar una rueda de bicicleta sobre un taburete de cocina y de mirar cómo giraba. Unos meses más tarde compré una reproducción barata de un paisaje de atardecer invernal, que llamé “Farmacia” tras haberle añadido dos breves toques, uno rojo y el otro amarillo, al horizonte.
En Nueva York, en 1915, compré en una quincallería una pala de nieve sobre la que escribí: “En previsión de brazo roto” (In advance of the broken arm). Fue por esa época cuando se me ocurrió la palabra “ready-made” para designar esta forma de manifestación. Hay un punto que quiero establecer muy claramente y es que la elección de estos ready-mades nunca me vino dictada por ningún deleite estético. Esta elección se basaba en una reacción de indiferencia visual, adecuada simultáneamente a una ausencia total de buen o mal gusto, de hecho una anestesia completa.
Una característica importante: la breve frase que en cada ocasión inscribía en el ready-made. Esta frase, en lugar de describir el objeto como lo hubiese hecho un título, estaba destinada a transportar la mente del espectador hacia otras regiones más verbales. A veces añadía un detalle gráfico de representación: llamaba a eso para satisfacer mi tendencia a las aliteraciones, “ready-made ayudado” . No tardé en darme cuenta del peligro que podía haber en usar sin discriminación esta forma de expresión y decidí limitar la producción de los ready-mades a una pequeña cantidad cada año. Comprendí por esa época que, para el espectador más aún que para el artista, el arte es una droga de hábito y quise proteger mis ready-mades contra una contaminación de tal género.
Otro aspecto del ready-made es que no tiene nada de única es la réplica de un ready-made transmite el mismo mensaje; de hecho casi todos los ready-mades que hoy existen no son originales en el sentido usual del término. Una última observación para concluir este discurso de egomaníaco: Del mismo modo que los tubos de pintura empleados por el artista son productos manufacturados y ya hechos. Debemos concluir que todas las telas del mundo son ready-mades ayudados y trabajos de acoplamiento.
Escritos Duchamp du Signe, Colecc. Comunicación Visual, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1978.
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